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Aprendizaje continuo: necesidad de actualizar conocimientos

Actualmente, la formación académica y laboral de un profesional no termina al finalizar su pregrado. Se trata de un proceso de toda la vida. El desarrollo tecnológico, la constante aparición de nuevas metodologías y el cíclico perfeccionamiento de los flujos de trabajo, a menudo, generan brechas de habilidades que solo pueden ser superadas -e incluso prevenidas- mediante la permanente actualización de conocimientos. 

De ahí que el aprendizaje continuo se haya convertido en una tendencia mundial. En Estados Unidos, por ejemplo, el 87% de los empleados afirman que constantemente requieren desarrollar nuevas habilidades para mantener el ritmo en sus carreras. Y en Chile, el Informe Continuidad de Estudios desde la Titulación en Educación Superior del Mineduc, arroja algunas cifras importantes al respecto: 

  • El 13,5% de los estudiantes que en 2016 obtuvieron algún grado en educación superior, volvieron a matricularse en un programa de educación terciaria en el 2017. 
  • Al considerar como referencia el periodo de tres años posteriores a la primera titulación, uno de cada cinco graduados vuelve a matricularse en un programa de Educación Superior”.
  • Ya en un periodo de cinco años posteriores a la graduación, el 28,7% de los titulados volvió a matricularse a un programa de educación superior.
  • Al primer año posterior al grado, los titulados de carreras técnicas de nivel superior (TNS) fueron los que en mayor medida continuaron sus estudios (23,0% para la cohorte 2016). 

Por su parte, los programas de educación continua, como los diplomados, seminarios y cursos de capacitación y desarrollo, como los de la Universidad Católica, son una excelente alternativa para adquirir en poco tiempo conocimientos y habilidades específicos, altamente demandados por el mercado laboral y por lo tanto bastante valorados. 

En cualquiera de los casos, la tendencia del aprendizaje continuo no deja de crecer. Las razones para sumergirse en este, además del ya mencionado cambio constante, son varias. Algunas de ellas son las siguientes: 

Es la única forma de ganarle al cambio

En 1980, los planos arquitectónicos se realizaban a mano. A mitad de esa década el dibujo asistido por computador ya era usado en muchas empresas y hoy no hay ningún ingeniero o topógrafo que considere trabajar manualmente en lugar de hacerlo en Civilcad. Pero seguramente, durante esta transición muchos profesionales no lograron adaptarse al cambio y sus currículos se devaluaron.

No actualizar los conocimientos se traduce en un estancamiento del desarrollo profesional, porque las empresas miden el nivel de competencias de lo trabajadores en razón de las habilidades que poseen y las herramientas que usan para trabajar, siempre atendiendo a contextos y coyunturas específicas. Difícilmente se encontraría hoy una organización que requiera un contador que lleve los libros contables a mano y haga los cálculos a base de calculadora. Necesitan que sea experto en el uso de softwares administrativos y posea capacidades como asesor en temas fiscales y financieros.

Convierte al profesional en un especialista valorado

El entrenamiento constante es la razón por la que un atleta de alto rendimiento llega a ser tan bueno. El estudio continuo lleva al profesional a convertirse en un especialista en temáticas determinadas, altamente valorado por los conocimientos que posee  y por lo que es capaz de hacer. 

Sumado a esto se halla la satisfacción a nivel personal, pues pocas cosas son más gratificantes que adquirir conocimientos y habilidades que permitan superarse como persona y como profesional. 

Potencia la carrera del profesional e incrementa la posibilidad de encontrar trabajo 

Teniendo en cuenta que gran parte de los trabajadores buscan capacitarse para afrontar el cambio y optimizar su desarrollo profesional, aquellos que lo hagan en mayor medida tendrán mayores posibilidades de obtener una ventaja competitiva y elementos diferenciadores que impulsen su carrera.

Por supuesto, esto deriva en la posibilidad de encontrar más y mejores trabajos. El solo hecho de contar con varios títulos y certificados de estudio ya hace más atractivo el currículo de cualquier persona. Un beneficio nada despreciable si se tiene en cuenta que la alta tasa de desempleo en Latinoamérica: ronda el 8.4% y afecta a más de 26 millones de personas. 

Potencia la capacidad de superación personal

Entre más títulos tenga una persona mayores posibilidades tiene de ir escalando posiciones dentro de la estructura organizacional de una empresa. De ahí que el aprendizaje continuo se convierta en una excelente herramienta para el alcance de logros laborales que, por supuesto, siempre terminan siendo ejemplos de superación personal. 

Aumenta los ingresos 

Por lo general, la formación académica de una persona está estrechamente relacionada con sus rentas. Según Informe de Desarrollo Mundial del Banco Mundial, cada año adicional de escolarización aumenta los ingresos de una persona entre un 8% y un 10%. Y cifras de la OCDE mencionadas en el Informe Continuidad de Estudios desde la Titulación en Educación Superior, citado líneas atrás, indican que en Chile el salario promedio de los profesionales es 2,37 veces mayor que el de las personas que solo poseen formación media.

De ahí que la formación continua sea un aliciente para conseguir mejores condiciones laborales e incrementar los ingresos. 

La educación continua dejará de ser una opción para convertirse en una necesidad, no solo por lo beneficios directos al trabajador sino porque potencia la productividad y retención de talento en las empresas. No obstante, para obtener los mejores resultados, es recomendable cursarla en instituciones de reconocida trayectoria y especializadas en esta modalidad de aprendizaje.